Kamacheña y caja

Kamacheña y caja

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01.sep.2017


La kamacheña o camacheña es una flauta elaborada a partir de un segmento de "caña de Castilla" (Arundo donax) o de alguna bambusácea similar, de unos 30-35 cms. de longitud, cortado entre dos nudos. En el extremo distal se deja intacto el tabique natural de la caña, mientras que en el proximal se elimina dicho tabique y se labra a cuchillo la embocadura. La kamacheña no cuenta con la clásica boquilla de flauta, dotada de aeroducto o canal de insuflación (el "pico" de los pinkillos y las tarkas); en su lugar hay una muesca semicircular (similar al bisel de algunas quenas) flanqueada por dos "aletas" cuidadosamente cortadas en la caña. Tales aletas constituyen una característica única de este instrumento: el intérprete debe introducirlas en su boca para poder soplar. Cuando el aire de dicho soplo golpea el bisel, se produce la magia y nace el sonido. Un sonido que es modulado por los tres o cuatro orificios de digitación de los que está provista la kamacheña en su cara anterior.

El limitado número de agujeros posibilita su interpretación con una sola mano (generalmente la izquierda), lo que permite a los ejecutantes emplear la otra para acompañarse con una caja, un pequeño tambor de doble parche. No resulta descabellado pensar que el propósito de los creadores de la kamacheña al dotarla de las curiosas aletas laterales haya sido facilitar su interpretación con una sola mano. En general, los aerófonos interpretados de esa manera son pinkillos (p.e. pingullos ecuatorianos, roncadoras peruanas, waka-pinkillos bolivianos o pitos chilenos), flautas de pico andinas cuya embocadura permite que el músico sujete el extremo proximal con los labios y garantice, hasta cierto punto, la estabilidad del instrumento y la continuidad del soplo. En el caso de la kamacheña, ese tipo de sujeción solo es posible con el aditamento de las aletas, sin las cuales la sola presión del instrumento contra los labios podría desviarlo de la posición adecuada para su ejecución.

El ámbito geográfico de construcción y uso de la kamacheña incluye la porción oriental de las provincias de Jujuy y Salta (sobre todo en Iruya, Santa Victoria y Orán), al noroeste de Argentina, y el noroeste del departamento de Tarija, al sur de Bolivia. En Argentina recibe multitud de denominaciones, desde "flautilla de Pascua" y "cuello de llama" a "quenilla" o "flautilla jujeña", aunque el preferido es "quena". Pérez Bugallo indica que, en territorio argentino, estaría relacionada con algunos aerófonos arqueológicos (p.e. los hallados en el yacimiento de Inca Cueva, Jujuy, datados hacia el 2130 a.C.) y que se trataría de la única flauta nativa con embocadura tipo "quena", pues la hoy conocida como "quena estándar" fue introducida en el país desde el norte en tiempos relativamente recientes (mediados del siglo XX). Por su parte, en Bolivia también se utilizan los términos "quena" y "quenilla", aunque en la actualidad la flauta es más conocida como kamacheña o camacheña, designación que probablemente deriva del topónimo "Camacho", uno de los cursos de agua más importante de los valles centrales chapacos.

Según las pautas estacionales tradicionales de los Andes centrales, que limitan el empleo de los instrumentos musicales a un periodo concreto del año, la kamacheña es una flauta de tiempo seco o awti pacha (que abarca desde los Carnavales al Día de Todos los Santos). Aparece, pues, en las festividades invernales, p.e. en la fiesta de San Roque (mediados de agosto) y en las propias de Todos los Santos (principios de noviembre) y Carnaval (entre febrero y marzo).

Golpeando la caja y soplando la kamacheña, el intérprete (tradicionalmente, un varón) pone marco musical a las danzas de ronda o "ruedas". En ellas, una docena de bailarines forman un corro tomados de la mano y dan vueltas en torno al flautista/percusionista (llamado "quenero" en Argentina). En algunas ocasiones, al tiempo que se baila se cantan "coplas", las cuales suelen nacer de las bocas de las mujeres, dueñas de un estilo interpretativo muy particular. Asimismo, con las kamacheñas se interpretan "tonadas" o "puntos", toques instrumentales ejecutados fuera del contexto coreográfico, imitando a veces las líneas melódicas de las "coplas" más populares.


Fotografía: Kamacheña y caja del noroeste argentino. Colección del autor.

Contenidos extractados del libro digital de acceso libre La kamacheña, de Edgardo Civallero.

El libro digital está acompañado por una serie de audios, de descarga igualmente libre.

© Edgardo Civallero | Creative Commons by-nc-nd